martes, 23 de agosto de 2016

Enróllate, Jorge

Después de las derrotas en Supercopa de Europa y España, el Sevilla se estrenaba en Liga con algún que otro ápice de incertidumbre entre el aficionado hispalense. Esa impresión se debía a los experimentos colmados de innovación que había ensayado Sampaoli en, sobre todo, su último partido antes de su debut liguero. El 3-3-3-1 como sistema inicial, Mercado e Iborra como centrales, Sarabia como carrilero y una valentía descarada que aguantó lo que Messi tardó en empezar a divertirse. Evidentemente, no era una prueba casual. Desde luego que no.

Su oposición en el estreno era un Espanyol con muchas caras nuevas y, varias de ellas, muy ilusionantes. Los blanquiazules salieron con Leo Baptistao-Gerard Moreno arriba, pero Jorge ya tenía un plan. Ese plan era divertirse y divertir.  Ah, y marcar más goles que el rival. Pablo Sarabia, Vitolo, Kiyotake, el 'Mudo', Vietto y Ben Yedder, todos ellos exponentes atacantes, en un mismo once. Con Mariano y el propio Vitolo con evidente y constante vocación ofensiva por banda, el Sevilla encajaba los contraataques pericos con Mercado, Nico Pareja y, ocasionalmente, N'Zonzi como únicas unidades protectoras del sector defensivo.

0-1, 1-1, 2-1, 2-2, 2-3, 3-3 (al final de la primera mitad), 4-3, 5-3, 6-3 y 6-4. Impresionante vaivén de emociones en la grada, propio de un partido de Premier. Eso sí, en el Pizjuán solo gustaba cuando el equipo ganaba. La falta de efectivos en la zaga preocupaba, pero solamente cuando el equipo estaba por debajo del marcador. Ese va a ser el principal inconveniente de Sampaoli para convencer a la hinchada, que viene de ver como su equipo ha conseguido éxitos mayúsculos sin necesidad de entretener al espectador.

Poca gente confía en el riesgo que podría asumir el técnico argentino si prosiguiera con tal filosofía de juego. Si bien, creo que es necesario plantearse el efecto real que podría producir frecuentar esa consigna. El Sevilla cuenta con un gran potencial ofensivo y con grandes alternativas para diferentes partidos en esa zona del juego, además de dos jugadores que encajan perfectamente para el perfil de pivote ancla (N'Zonzi y Kranevitter) para ayudar a la línea defensiva que, de momento, parece ser el punto débil del estilo.

La cuestión es que Sampaoli está ante una oportunidad magnífica para ser en Nervión lo que ya es en Chile. Y es que la conexión con la grada puede ser mágica. Imaginad ser del equipo que practica el fútbol más vistoso de Europa. Pues eso.




Por: Lluís Fullana (@lluisfullana)

viernes, 12 de agosto de 2016

La Voz de la Conciencia (II): Los mejores nunca serán ET

El hype -o las altas expectativas, para los puristas- que tiene sobre sí la Premier de cara a la temporada que arranca mañana no tiene precedente alguno. O al menos yo no lo recuerdo. Podría decirse que, aunque no comparta esta opinión, cuatro de los cinco mejores entrenadores del mundo viven en Inglaterra a 12 de agosto de 2016. Veremos a Mourinho y Klopp contra Guardiola de nuevo, a Conte enfrentándose a los mejores,... Lo que queda claro es que esta Premier promete.

Ante la falta de resultados en Europa, los clubes ingleses recurren a los mejores entrenadores, salvo el Hull City, del que todos huyen -sí, entrenador incluido-. Una temporada de impredecible resultado, pero en la que los equipos de Manchester parten como favoritos, siendo estos los que más se han reforzado y los que mejores plantillas tienen. Guardiola ha apostado por la calidad y el juego asociativo -¡oh, sorpresa!- y Mourinho por el carácter -más sorprendente aún-. Sin embargo, no esperamos un Mou-Pep a la española, por el hecho de que los rivales son de una entidad superior al Atlético de Quique Sánchez Flores, al Málaga de Pellegrini, al Valencia de Emery y al Villarreal de Garrido.

Uno de los entrenadores presentes en aquella época en la liga española era Mauricio Pochettino, al que tenemos también en las islas. Su Tottenham fue uno de los mejores equipos de la pasada campaña, siendo el más serio competidor del Leicester en la pelea por la Premier y asegurándose una plaza en la Champions. Quizá eso pase factura a los spurs, pero ya demostraron de lo que son capaces.

El Arsenal de Wenger, con mucho jugón en medio campo, pretende plantar batalla. No obstante, son los vigentes subcampeones y no se han reforzado mal. Pero al técnico francés parece faltarle el gen ganador que sus rivales poseen.

Por último, están Liverpool y Chelsea, con dos grandes entrenadores, sin competición europea que disputar, y con la necesidad de mejorar los resultados de la pasada campaña. Los altavoces de Anfield y Stamford Bridge quieren hacer sonar el himno de la Champions de nuevo. Y quieren hacerlo a no mucho tardar.

Pero, ¿sabéis qué? Nada ni nadie superarán lo vivido la pasada campaña. El Leicester, vigente campeón, hizo saltar todos los pronósticos por los aires y nos regaló la temporada más increíble, divertida y emocionante de la historia. Al fin y al cabo, por más estrellas que brillen en una competición, el ver a un equipo humilde desafiar a la lógica de tal manera es algo simplemente insuperable. Un grupo con el que todos pudimos sentirnos identificados. El juego combinativo de Pep podrá deslumbrar, o el United de Mou aplastar rivales. Es posible que el Liverpool de Klopp nos haga disfrutar, o que caigamos rendidos ante las clases tácticas de Conte. Pero nadie mejorará al Leicester. Eso sí, repetir lo irrepetible sería como ver a E.T. aterrizar en Picadilly Circus. Palabra de Claudio I de Leicester.

Por: Jon Fernández Mur (@Mur_98)